Un bocado de Valencia en Madrid: la revolución de las paellas individuales con Paellitas Tradición
Una experiencia gastronómica que respeta la receta original, los tiempos y la autenticidad del arroz valenciano con una propuesta innovadora que permite disfrutar del plato sin compromisos

(Imagen: Alberto Sanz Blanco/ E&J)
Un bocado de Valencia en Madrid: la revolución de las paellas individuales con Paellitas Tradición
Una experiencia gastronómica que respeta la receta original, los tiempos y la autenticidad del arroz valenciano con una propuesta innovadora que permite disfrutar del plato sin compromisos

(Imagen: Alberto Sanz Blanco/ E&J)
No, no vamos a decir que la mejor paella se come en Madrid. Ese honor sigue perteneciendo a la Comunidad Valenciana, donde la tradición, el producto y la cultura del arroz han sido patrimonio inmutable durante generaciones. Sin embargo, sí podemos afirmar que en Madrid es posible disfrutar de una paella excepcional, respetuosa con la receta original y elaborada con el mismo mimo que en las mejores arrocerías valencianas. Y Paellitas Tradición es un claro ejemplo de ello. En una ciudad donde el término «paella» se usa con demasiada ligereza –para referirse a cualquier arroz servido en un recipiente amplio, sin importar su elaboración o fidelidad a la tradición–, encontrar un lugar que honre la receta valenciana con rigor no es tarea sencilla. Pero en esta firma han decidido hacerlo sin concesiones: ingredientes autóctonos, fondos caseros cocinados a fuego lento y, lo más importante, una ejecución que respeta los tiempos y las técnicas que han convertido a la paella en uno de los platos más icónicos de la gastronomía española.
La clave de su propuesta es la individualización, un concepto poco habitual en el mundo de las arrocerías, donde la paella suele servirse como un plato de consenso entre varios comensales. Aquí, cada persona puede elegir su propia «paellita», manteniendo el ritual de comer directamente del recipiente sin tener que negociar con el resto de la mesa. Una apuesta moderna que no solo facilita la experiencia, sino que permite que cada cliente disfrute del arroz que realmente desea sin compromisos. Además, ofrece una ventaja añadida: si se acude en grupo, cada comensal puede pedir una variedad distinta, lo que convierte la comida en una pequeña cata de arroces. Otro acierto de este formato es la cantidad justa: sin el exceso de una paella para compartir, pero con la ración suficiente para saciar el apetito sin empalagar. Un equilibrio que, unido a la fidelidad a la receta tradicional y la calidad del producto, hace de Paellitas Tradición una propuesta singular en la oferta gastronómica madrileña.

(Imagen: Alberto Sanz Blanco/ E&J)
Uno de los aspectos más llamativos de esta filosofía, nacida de la creatividad de Iván y la experiencia corporativa de Pablo, sus dos fundadores, es su sistema de elaboración. Aunque el proceso respeta los métodos tradicionales, el uso de una cocina central permite controlar la calidad de los fondos –verdadera alma de cualquier buen arroz– y reducir los tiempos de espera a unos 20 minutos. Esto permite un equilibrio entre la cocina de mercado y la eficiencia operativa, lo que se traduce en una experiencia gastronómica ágil y accesible. El hecho de que todos los fondos, sofritos y croquetas sean caseros refuerza la idea de que, a pesar de la estandarización de algunos procesos, la esencia artesanal sigue muy presente en cada plato. Además, la materia prima es de origen nacional, con el arroz procedente de L’Albufera de Valencia, un detalle que subraya su compromiso con la autenticidad.

(Imagen: Alberto Sanz Blanco/ E&J)
Toda buena paella merece una espera paciente. Aquí lo saben bien y, por eso, su carta de entrantes ofrece una selección de clásicos de la gastronomía española, perfectos para compartir y abrir el apetito antes de que lleguen los arroces. Opciones castizas, sin artificios innecesarios, pero con una ejecución cuidada que convierte esta primera parte de la comida en un pequeño festín. Las croquetas de jamón ibérico destacan por su cremosidad y por un rebozado crujiente, que contrasta con un interior untuoso donde el sabor del jamón está presente sin resultar invasivo. Un bocado clásico que, cuando se hace bien, siempre es un acierto. Para quienes prefieren empezar con una opción más ligera y refrescante, el salmorejo es una alternativa reconfortante. Los más clásicos también pueden disfrutar de patatas bravas y ensaladilla rusa. Por último, los entrantes marineros también tienen su espacio en la carta, con opciones como las rabitas de calamar o los bocaditos de merluza, dos propuestas en las que el rebozado es clave.
Los arroces y fideuás son la esencia de esta Casa, con opciones que respetan la tradición valenciana y otras propuestas más creativas siempre con el azafrán como hilo conductor. Este ingrediente, imprescindible en un buen arroz, aporta no solo su inconfundible color dorado, sino también ese aroma sutil y ligeramente terroso que realza cada bocado. La paella valenciana es el gran estandarte del restaurante, fiel a la receta original con pollo, conejo, judía verde y garrofón, logrando un sabor profundo y un grano en su punto. Para quienes prefieren una opción vegetal, el arroz de verduras combina pimientos, setas, tomate cherry y ajetes, ofreciendo un bocado ligero y lleno de matices.

(Imagen: Alberto Sanz Blanco/ E&J)
Las opciones marineras incluyen el arroz a banda y el arroz negro, ambos con gambita arrocera, sepia y calamar, aunque el segundo incorpora la intensidad de la tinta de calamar. En el apartado más contundente, destaca el arroz de rabo de toro con boletus. Para los que buscan una alternativa al arroz, la fideuá mantiene la esencia marinera con marisco, mientras que la fideuá de secreto ibérico y ajetes ofrece un toque más carnívoro. Mención especial merece el arroz al horno «en paella», que con costilla de cerdo, garbanzos, morcilla y patata recupera los sabores más rústicos.

(Imagen: Alberto Sanz Blanco/ E&J)
Después de un buen arroz, la carta de postres ofrece opciones clásicas y sencillas, pero efectivas, pensadas para cerrar la comida con una nota dulce sin excesos. El gran protagonista es el fartón relleno de horchata, un guiño directo a la tradición valenciana. Suave, esponjoso y con un interior cremoso, evoca los sabores más icónicos de la terreta. Para los amantes de los postres cremosos, la tarta de queso y la tarta de limón ofrecen una combinación de dulzura y acidez en su justa medida. Los más chocolateros encontrarán en el coulant de chocolate un capricho irresistible, con su interior fundente, mientras que las trufas heladas de chocolate son la opción más ligera, con un bocado intenso y refrescante.
En Paellitas Tradición, la experiencia no se limita solo al plato: el trato cercano y amable del personal hace que cada visita sea aún más especial. El ambiente del local, con su decoración inspirada en la costa valenciana y dominada por materiales naturales como la madera, el esparto y el mimbre, transporta al comensal directamente al Mediterráneo. Sus cuatro restaurantes en Madrid están, además, «bien protegidos», ya que se encuentran en calles con nombres de santos: San Germán, Santa Engracia, San Antón y Santa Eulalia, junto a su local en Ibiza, en el puerto de Santa Eulalia. Y para quienes prefieren disfrutar de sus arroces en casa, en la oficina o incluso al aire libre, cada paellita se entrega en su propia caja de cartón, diseñada para mantener el calor y el aroma hasta el último bocado.
Una vez disfrutada de esta propuesta culinaria, podemos afirmar que Paellitas Tradición ha logrado una propuesta brillante al llevar la paella valenciana a Madrid de una forma innovadora y respetuosa con la tradición. La idea de individualizar el arroz en «paellitas» es un acierto rotundo, permitiendo una experiencia personalizada sin renunciar a la calidad y autenticidad del plato. Con una ejecución impecable que honra los tiempos y técnicas tradicionales y un enfoque en ingredientes de primera, este restaurante ha logrado fusionar creatividad y respeto por la receta original de manera excepcional. Sin duda, una de las mejores opciones para disfrutar de una paella auténtica en la capital.
